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El contenido sigue siendo el rey incluso tras el envite de 2 años de pandemia. Las plataformas pudieron capitalizar la ventaja que les dio la continuidad del consumo y su posición en el hogar como principal alternativa de ocio y entretenimiento.

Ahora es momento de evaluar el poder transformador de estos hábitos, que consolidaron tendencias hasta ahora anecdóticas (como la demanda por contenido de países de tradición no anglosajona) y generó otras nuevas (como un notorio incremento de consumo de cine en el hogar, después de años en el que las series fueron las soberanas del entretenimiento doméstico).

El audiovisual ha confiado durante años en el gancho del contenido para seducir al público, pero ahora afronta el más difícil todavía: mantener la producción, ajustar los precios y aumentar los márgenes

El espectador post pandémico ha trazado 5 tendencias claras que marcarán el futuro de las plataformas de streaming en lo que a contenidos se refiere.

1. Más cine en casa

'Turning Red'

‘Turning Red’

Disney

Se verán más películas en casa, en detrimento de la experiencia en salas. La inclinación a ver más cine en el hogar es la consecuencia directa de varios factores

En primer lugar, de los cambios sustanciales en las políticas de exclusividad comercial de los cines (las ventanas), que han reducido de forma considerable los tiempos de espera tras un estreno en gran pantalla. A esto hay que añadir la decidida apuesta de las majors a la hora de desarrollar proyectos cinematográficos bajo demanda (y que, en un mundo sin pandemia, probablemente habrían llegado a los cines) y la influencia en la mente del espectador de los grandes premios de la industria concedidos a proyectos de plataformas, que ha elevado la percepción de valor de la oferta disponible en streaming. 

La campaña de promoción de ‘Red’ se convierte en el circuito de pruebas de Disney+ para un nuevo modelo de estreno: el ‘blockbuster’ doméstico

También se aprecia, por último, un renovado sentido de eficiencia. Tal y como apuntaba Joe Kessle, global head UTA IQ, en declaraciones a LATimes “ahora se tiene más en cuenta cómo invertimos nuestro tiempo”, lo que inclina la balanza hacia el entretenimiento de proximidad que representa el sofá. https://www.latimes.com/entertainment-arts/business/story/2021-06-04/study-uta-pandemic-consumer-habits-streaming 

2. Más contenido local con repercusión global

'La casa de papel'

‘La casa de papel’

Netflix

Antes de la pandemia los casos de producciones locales con impacto a nivel mundial se contaban con los dedos de una mano. La casa de papel derribó una gran barrera cultural hace 5 años, pero ha sido durante la pandemia y en la postpandemia cuando se ha acentuado un nuevo fenómeno: las audiencias occidentales han abierto de par en par la puerta de la multiculturalidad televisiva. Lupin, El juego del calamar, Veneno, Pachinko Factores como el idioma, el origen de la producción o la etnia de los protagonistas, entre otros, han dejado de ser un obstáculo si la historia resuena, incluso para espectadores con una larga tradición de consumo de contenido anglosajón. 

El crecimiento de este tipo de producciones sin duda será consecuencia de su aceptación pero, también, del aumento de la apuesta por parte del sector. Además de ser más baratos y de afianzar a las plataformas por territorios, las plataformas de streaming globales saben que ahora tienen un mercado más amplio y rentable ante ellos.

3. La globalización del nicho

'Periodo azul'

‘Periodo azul’

Netflix

Asia está en el epicentro de un tsunami de contenidos del que Netflix se ha convertido en  catalizador global. La popularización de formatos tradicionalmente considerados de nicho (como el K Drama o el Anime) ha sido posible, en gran medida, gracias a su accesibilidad a través de plataformas generalistas y globales. 

El contenido de nicho tradicionalmente ha sobrevivido gracias a un público que iba a su encuentro. Dentro de las plataformas, ha sido el contenido el que ha ido al encuentro de un nuevo tipo de espectador menos especializado y más amplio, seducido por la conversación y la novedad de sus propuestas narrativas, que muchos han percibido como una bocanada de aire fresco tras años de una gran dominio cultural de Hollywood en el terreno de la ficción.

4. El boom de los microgéneros

'Café con aroma de mujer'

‘Café con aroma de mujer’

Netflix

Otra de las lecciones que las plataformas han comprendido durante la pandemia es que es mucho más fácil conectar con la audiencia hiperespecializada. Como aseguraba un reciente informe de PWC, una vez que una persona muestra preferencia por un género muy específico, esta predisposición jugará un papel primordial en sus búsquedas en otros servicios. 

Las búsquedas de etiquetas genéricas como ‘drama’ o ‘comedia’ no fidelizan tanto como los microgéneros. Estos últimos son mucho más eficientes a la hora de conectar al usuario con un universo muchísimo más amplio que el propio contenido. 

Cuanto más específico sea el género más fuerte puede ser el engagement, impulsando a los fans a buscar comunidades en redes para discutir episodios, a escuchar podcasts o a jugar a videojuegos. Toda una apuesta por la narrativa holística que claramente se sitúa en la antesala del metaverso. 

5. La flexibilidad de los géneros televisivos tradicionales

'Insiders'

‘Insiders’

Netflix

Durante años parecía que la ficción seriada era el género con mayores posibilidades de desarrollo en el ámbito de las plataformas, como si otros formatos no tuviesen sentido fuera de la televisión en directo. 

El público, sin embargo, parece haberse habituado a otros lenguajes y ha abrazado la reinterpretación de formatos televisivos clásicos, como los realities, los factuals o los concursos, con el sello de plataformas bajo demanda. Eso tiene ventajas significativas en términos de ampliación de la audiencia a demografías muy atractivas. Como explicaba Tony Maglio, al hilo del anuncio de la incorporación de Dancing with the stars a la oferta de Disney+, estos formatos permiten reforzar el servicio ante audiencias con menos peso en el consumo bajo demanda, más adulta y con muchos minutos de consumo televisivo tradicional.

En un entorno de consumo conectado, la huella digital es un marcador de aceptación, un valioso indicador de lo que gusta y que, a la larga, volverá, al espectador en forma de nuevas rondas de programación que ahondan en esos gustos de eficacia probada. La pandemia ha hablado, y el audiovisual camina hacia un nuevo horizonte marcado por preferencias no tan nuevas, pero sí menos explotadas. 

Fuente: Business Insider